Regalos sin remitente

Os dejamos un breve cuento, sacado de un libro de Jorge Bucay.

Una vez,un maharajá que tenía fama de ser muy sabio cumplió 100 años. El acontecimiento fue recibido con alegría, ya que todos querían mucho su gobernante. En el palacio se organizó una gran fiesta para aquella noche y fueron invitados poderosos señores del reino y de otros países.

Llegó el día, y una montaña de regalos se amontonó en la entrada del salón, donde maharajá iba a saludar a sus invitados.Durante la cena, el maharajá pidió sus sirvientes que separaran los regalos en dos grupos: los que tenían remitente y los que no se sabía quien los había enviado.

A los postres, el rey mandó traer todos los regalos en dos montones. Uno de cientos y grandes costosos regalos, y otro más pequeño, con sólo una docena de presentes.

El maharajá empezó a abrir los regalos del primer montón y fue llamando a quien se los había enviado. A cada uno lo hacía subir al trono y decía: «Te agradezco tu regalo, pero te lo devuelvo y estamos como antes». Y devolvía el regalo, sin importar que fuera.

Cuando terminó con el primer montón, se acercó a la segunda montaña de regalos y dijo:

«Estos regalos no tienen remitente. Estos si los voy a aceptar porque no me obligan a nada y, a mi edad, no es bueno contraer deudas».

Publicaciones Similares

  • Sobre la existencia de Dios

    Buda estaba reunido una mañana sus discípulos cuando se les acercó un hombre. —¿Existe Dios? —preguntó. —Sí —respondió Buda. Después de comer, se acercó otro hombre. —¿Existe Dios? —quiso saber. —No, no existe —dijo Buda. Al final de la tarde, un tercer hombre hizo la misma pregunta. —¿Existe Dios? — —Tendrás que decidirlo tú mismo —respondió Buda. —Maestro, ¡qué absurdo! —dijo uno de sus discípulos—. ¿Cómo puedes dar respuestas diferentes a la misma pregunta? —Porque son personas diferentes —respondió el Iluminado—. Y cada una de ellas se acercará a Dios a su manera: A través de la certeza, de la negación o de la duda.

  • El genio y los deseos

    El genio liberado de su lámpara le dice al pescador: – Pide tres deseos y yo te los daré. ¿Cuál es tu primer deseo? Tras meditarlo, dice el pescador: – Me gustaría que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. – Hecho – dijo el genio. – Y ahora, ¿Cuáles son tus otros deseos? El pescador meditó de nuevo un momento y contestó: – Gracias. No tengo más deseos.

  • Fábula del colibrí

    Aquel día hubo un gran incendio en la selva. Todos los animales huían despavoridos. En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás. Los leones, las jirafas, los elefantes… todos miraban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego. Hasta que uno de los animales, por fín, le preguntó: «¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego». El colibrí le contestó: «En medio de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio». Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle «Estás loco, no va a servir para…

  • Llegar a la paz

    – Interlocutor: No ansío más conocimiento, todo lo que deseo es paz. – Maharaj: Puedes lograr toda la paz que quieras si la pides. – Interlocutor: La estoy pidiendo. – Maharaj: Debes pedirla con un corazón no dividido y vivir una vida integral y coherente. – Interlocutor: ¿ Cómo? – Maharaj: Apártate de todo lo que desasosiega tu mente. Renuncia a todo lo que perturbe tu paz. Si quieres paz has de merecerla.– Interlocutor: Todo el mundo merece la paz. – Maharaj: Se la merecen sólo aquellos que no la perturban.