Las dos vasijas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera, consciente de la situación, se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas.

Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador: «Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga». El la miró compasivo y le pidió un favor: «Cuando regresemos a la casa del señor quiero que te fijes en las hermosas flores que crecen en el camino».

Así lo hizo y, en efecto, eran muchas las flores que crecían junto al sendero. Al llegar a su destino el cargador le preguntó: «¿Te has dado cuenta de que sólo hay flores en el lado del camino por donde tu pasas?» «Hace unos años -prosiguió- sembré semillas de todas esas preciosas plantas que has visto, y con las flores que tu riegas cada día, hago ofrendas a mi Dios. Si no fueses así como eres no podría venerar a mi Dios con flores tan bellas como las que recojo gracias a ti.

«¿Te has dado cuenta de que sólo hay flores en el lado del camino por donde tu pasas?»

Publicaciones Similares

  • Pan de salvado

    Ingredientes: 200 grs. de harina integral fina. 100 grs. de salvado. 200 grs. de harina blanca. 1 cucharada de levadura. 1 cucharada de aceite. 1 cucharadita de sal marina gruesa. Agua tibia.   Preparación: Mezclar las harinas en un bol, agregar la levadura disuelta en agua tibia. Mezclar el aceite y la sal con dos cucharadas de agua tibia; agregar y mezclar de a poco con las harinas y si es necesario agregar más agua tibia hasta formar un bolo firme pero no duro. Amasar 10 minutos, alisarlo y poner en el bol, tapar con un repasador y dejar levar hasta el doble de su tamaño –unos 30 minutos, más…

  • |

    Leches vegetales

    Bebidas de fino sabor, contenido nutricional y propiedades curativas, cuya diversidad en cuanto al ingrediente principal se clasifican en las preparadas con: 1. Legumbres (soya) 2. Cereales (arroz, avena, cebada) 3. Frutos secos o nueces y semillas (almendra, avellana, ajonjolí, girasol, etc)   . CARACTERÍSTICAS: 1. Aptas para intolerantes a la lactosa (azúcar de la leche) 2. Apropiada para alérgicos a la proteína de la leche de vaca (caseína, albúminas y globulinas). 3. Sus componentes son fáciles de asimilar aun con deficiente digestión. 4. Contienen menos grasa y son del tipo poliinsaturadas que benefician la salud cardiovascular. 6. Su naturaleza y proceso preservan al máximo sus nutrientes (vitaminas, minerales, fibra, ácidos…

  • Ser bueno no es suficiente

    Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de que en dos años nunca recibió ninguna amonestación. Cierto día buscó al Gerente para hacerle un reclamo: – Señor, trabajo en la empresa desde hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado. Mire, Fernando ingresó en un puesto igual al mío hace solo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor. – ¡Ajá! -respondió el gerente-. Mientras resolvemos este problema que me planteas, quisiera pedirte que me ayudes a resolver otro. Quiero dar fruta…

  • Ni tú ni yo somos lo mismo

    El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo. Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dió cuenta de los sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los…

  • La real maestría de las artes marciales

    Un día, un maestro de Artes Marciales Norteamericano que vivía en Japón, tomó un tren cerca de Tokio y se sentó en la fila del pasillo. A unos escasos metros frente al lugar donde estaba, se encontraban las puertas del tren. Entre el lugar donde estaba la puerta y sitio donde estaba él, había algunos viajeros leyendo el periódico. A su izquierda había un compartimento con la puerta medio abierta. Él sólo podía ver a aquellas personas que estaban sentadas a la derecha, porque al estar la puerta sólo abierta parcialmente, no podía ver aquellos que estaban sentados a la izquierda. Al llegar a la siguiente estación, el tren se para…