Una abducción desastrosa
Un poco de fantasía y risas para toda la familia! 😉
Clip de dos programas de redes donde se habla de la meditación desde el punto de vista científico.
Para realizar este helado de kiwi y chocolate necesitas muy pocos ingredientes, los cuales son muy económicos, además esta receta es súper sencilla y solo te llevara unos minutos hacerla. Los ingredientes que necesitas: Dos kiwis. Chocolate para derretir. Palitos de madera. Procedimiento: 1. Pela con mucho cuidado los dos kiwis, asegúrate de quitar toda su cascara. 2. Cuando hayas terminado córtalo en rodajas gruesas. 3. Clava un palito de madera en cada rodaja de kiwi que hayas cortado. 4. Derrite el chocolate a baño maría. 5. Baña las rodajas de kiwi en el chocolate derretido. 6. Acomódalos en una bandeja, uno al lado del otro. 7. Coloca la bandeja…
Compartimos un maravilloso corto. «Sólo respira», para ayudar a niños y adultos a identificar sus emociones, a no sentirse desbordados por momentos de ira, frustración, estrés… Muy recomendable de ver y compartir!
Hubo un tiempo en que todos pensábamos que el tiempo del gran despertar, en comparación con la era que lo precedió, sería un poco como las fotos de antes y después de una historia de pérdida de peso: dos imágenes completamente distintas, una pesada y triste, la otra ligera y dichosamente feliz. Todos hemos tenido en nuestra mente algún tipo de imagen de ‘antes y después’ con respecto a la forma en que imaginábamos/sentíamos/intuíamos que sería la vida en el 2013 y más allá; sin embargo, al igual que las fotos de pérdidas de peso, puede que no hayamos tenido ninguna de las imágenes que mostraran la cantidad de tiempo…
Satsang con Mooji. Tiruvannamalai, enero 2009. «Creamos demasiadas condiciones para simplemente ser, siempre creando requisitos». «Tomamos a la mente demasiado en serio. Realizarse es trascender el pensamiento». «¿Por qué somos tan leales a nuestras mentes?»
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera, consciente de la situación, se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas. Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador: «Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga». El la miró compasivo y le pidió un favor: «Cuando regresemos a la casa…