Las tres rejas

 

El joven discípulo de un sabio filósofo llega a casa de éste y le dice:

-Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

 

-¿Que es eso de las tres rejas?

-Sí. La primera es la Verdad. ¿Y te pregunto si estás seguro, de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. En realidad lo oí comentar  al pasar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja.

 

Esta es la Bondad.  Dime, eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien? ¿Es bueno para mi o para vos?

-No, en realidad no. Al contrario…

-¡Ah, vaya!

 

Y la última reja es la Necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto quieres hacerme saber?

 

¡Píensalo bien, sin darte cuenta, las palabras muchas veces tienen mucho peso!

-A decir verdad no maestro.

 

-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es  ciertamente verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

Publicaciones Similares

  • Sopa mexicana de aguacate

    Esta es una alternativa más ligerita y refrescante para todos los fans del guacamole. Ingredientes: 1 cebolleta picada 1 l de caldo de verduras 4 aguacates grandes maduros sal tabasco zumo de lima picadillo de verduras (tomate verde, cebolleta, pimiento verde, cilantro…) Preparación: Rehogar la cebolleta picada en una olla hasta que se ablande y esté transparente. Agregar el caldo, el agua, 5 de los aguacates troceados, la sal y el tabasco. Cocinar unos 5 minutos a fuego muy suave. Batir hasta conseguir una crema, añadir el zumo de lima, rectificar de sal. Mientras tanto preparamos el picadillo de verduras y lo aliñamos con el cilantro, limón sal y pimienta….

  • Cuento de Sabiduría Indígena

    Enzo, un rico comerciante de Puerto Ayacucho, visita a las comunidades indígenas del Alto Orinoco y se horroriza cuando ve a Orawë, indígena yanomami tumbado tranquilamente en su chinchorro (especie de hamaca) mascando tabaco. – ¿Por qué no sales a pescar? – le pregunta Enzo. – Porque ya he pescado bastante hoy – le contesta Orawë. – ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insiste el comerciante. – ¿Y qué iba a hacer con ello? – pregunta a su vez el indio. – Ganarías más dinero. De ese modo podrías poner un motor fueraborda a tu canoa. Entonces podrías llegar lejos en el río y pescar…

  • Cuento Jorge Bucay – El Oso

    Esta es la historia de un sastre, un zar y un oso… Un día, el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel (como todos los que se enmarañan durante demasiado tiempo en el poder). Así que furioso por la ausencia del botón, mando buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo. Nadia contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y, arrancándolo de entre los brazos de su familia, lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar…

  • |

    Mejora la autoestima de tus hijos en 10 pasos

    Descubre cómo mejorar la autoestima de tus hijos Los niños son el reflejo de sus padres, ya que somos el modelo a seguir para ellos y de nosotros copian nuestras costumbres y conductas. Nosotros somos el espejo en el que nuestros hijos se miran, por ello debemos actuar siendo conscientes de ello en todo momento. En este artículo vamos a tratar de explicar brevemente unos consejos sobre cómo mejorar la autoestima de tus hijos, pero debes saber que son solamente unas orientaciones, y que el trabajo personal con tus hijos es una labor de todos los días, que requiere de tu esfuerzo y constancia. La relación entre padres e hijos,…

  • Las dos vasijas

    Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera, consciente de la situación, se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas. Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador: «Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga». El la miró compasivo y le pidió un favor: «Cuando regresemos a la casa…