El árbol confundido

Este cuento es para reflexionar sobre la importancia de conocerse y valorarse a uno mismo, para desde ahí alcanzar todo nuestro potencial, sin amargarnos comparándonos con otros.

Y tú ¿sabes quien eres o te sientes confundido al igual que el roble?

Publicaciones Similares

  • Ater Tumti. El cielo en la tierra. Matías de Stefano.

    EL GRAN CAMBIO ES HOY, PARA TODA LA HUMANIDAD, no más dudas ni temores. Somos testigos de la gran revolución de la conciencia!!!! Y este documental nos da una posible explicación a todo este gran movimiento, por partes y ordenadamente. ¿Cómo funciona el Universo? ¿Existe el bien y el mal? ¿Conocemos realmente la historia de la humanidad? ¿Qué pasa con el 2012? ¿Qué son los niños índigo? Todo aquí…

  • El Arte de Vivir, José Luis Sampedro

    El arte de vivir. No el arte de hacer cosas, el arte de vivir… Se puede vivir sin hacer muchas cosas, y se puede hacer muchas cosas sin saber vivir. La mayoría de la gente que ahora uno ve por la calle sabe hacer muchas cosas, se mueve todo el día, está agitada todo el día, y no sabe vivir. Hoy, en gran parte, el hombre de una ciudad civilizada y urbanizada es un servidor del sistema y de las máquinas, porque cuando tiene que ocuparse del coche, de la lavadora, de lo otro y de lo de más allá, se pasa el día alimentando cosas y sosteniendo cosas, cuando…

  • La real maestría de las artes marciales

    Un día, un maestro de Artes Marciales Norteamericano que vivía en Japón, tomó un tren cerca de Tokio y se sentó en la fila del pasillo. A unos escasos metros frente al lugar donde estaba, se encontraban las puertas del tren. Entre el lugar donde estaba la puerta y sitio donde estaba él, había algunos viajeros leyendo el periódico. A su izquierda había un compartimento con la puerta medio abierta. Él sólo podía ver a aquellas personas que estaban sentadas a la derecha, porque al estar la puerta sólo abierta parcialmente, no podía ver aquellos que estaban sentados a la izquierda. Al llegar a la siguiente estación, el tren se para…

  • Helado de aguacate

    Ingredientes para poco menos de un litro:  Una lata de leche evaporada (unos 410 gr). 150 gr de azúcar (mejor panela). Dos aguacates maduros (tienen que estar ligeramente blandos al tacto, pero no en exceso, y con la piel oscurita). 200 ml de nata para montar muy fría.  Una cucharadita de zumo de limón. Una cucharadita de extracto de vainilla. Preparación: Calentar a fuego lento la leche evaporada con el azúcar sin que llegue a hervir. Remover el conjunto para que el azúcar quede bien disuelto. Enfriar completamente, cubrir con un film y guardar en la nevera durante una hora más o menos. Pelar y deshuesar los aguacates. La mejor…

  • Hijos de la vida

    Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de perpetuarse. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen. Podéis darle vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis cobijar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas viven en la casa del porvenir, que está cerrada para vosotros, aún para vuestros sueños.Podéis esforzaros en ser parecidos a ellos, pero no busquéis hacerlos a vuestra semejanza. Porque la vida no se detiene ni se distrae con el ayer. ———————- Khalil Gibran ————————

  • La máscara en las relaciones personales

    Muchas veces nos ponemos máscaras para esconder, defender y proteger nuestra intimidad. Lo podemos hacer de manera consciente o inconsciente, como un escudo protector en la vida social. Hay un texto precioso, de Gilbert Brenson, que habla sobre el peligro de no ser auténtico. «Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por…