Cielo e infierno

samurai

Según cuenta un antiguo relato japonés, un belicoso Samurai desafió en una ocasión a un maestro Zen a que le explicara el concepto de cielo e infierno.

Pero el monje respondió con desdén:
«No eres más que un patán. ¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!».

Herido en lo más profundo de su ser, el Samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y gritó:
– Podría matarte por tu impertinencia.- «Eso -repuso el monje con calma- es el infierno».

Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro le señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el Samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo al monje la lección.

– «Y eso -añadió el monje- es el cielo».

Publicaciones Similares

  • Timbal de quinoa

    Ingredientes para 4 personas: 2 Tazas de quinoa 1 Taza de champiñones 4 Cebolletas 1 Pimiento Aceite Preparación: Lavar la quinoa hasta eliminar toda la espuma del agua. Poner a cocer a temperatura media en doble cantidad de agua fría con una pizca de sal, hasta que se evapore el agua. Mientras tanto, cortar en tiras las cebolletas, el pimiento y laminar los champiñones y saltear. Colocar la quinoa y las verduras salteadas en un bol y remover. Salpimentar y añadir unas gotas de aceite de oliva. Servir dándole forma con ayuda de un molde cilíndrico, o usar un molde de flan. Adornar con alguna hierba al gusto. Variación: Acompañar…

  • Patatas asadas con setas

    Ingredientes (4 personas): 8 patatas medianas 10 setas shiitake 2 huevos 4 cucharadas de aceite Perejil picado Sal   Elaboración: 1: Pelar y cortar las patatas en rodajas finas y colocarlas en una fuente con un poco de aceite. 2: Cocinar al horno a temperatura media hasta que estén tiernas pero no muy cocidas. 3: Retirarlas del horno y realizar un puré utilizando un tenedor. 4: Añadir los huevos batidos, el perejil picado y condimentar con sal. 5: Con la mezcla anterior preparar hamburguesas y colocarlas a cocinar en una plancha o parrilla con una gota de aceite bien caliente hasta que estén doradas. 6: Asar también las setas shitake. 7:…

  • Ni tú ni yo somos lo mismo

    El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo. Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dió cuenta de los sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los…

  • El mono, la pantera y la lechuza

    Una historia que nos enseña cómo se puede resolver un problema usando la creatividad: Érase una zona de árboles frondosos en una parte selvática perdida en los inmensos territorios del sur de África. En esos parajes, especialmente durante la estación seca, el alimento no abundaba y los animales se encontraban mucho mas interesados en comerse unos a otros en cuanto pudieran, que en pasear despreocupadamente por esas praderas. Era claro que la incertidumbre del mañana no aseguraba ningún alimento. Un mono pequeño se había alejado del grupo de árboles donde vivía habitualmente. Esos le daban cobijo frente a sus depredadores, ya que al aparecer uno de ellos enseguida se subía…

  • Llegar a la paz

    – Interlocutor: No ansío más conocimiento, todo lo que deseo es paz. – Maharaj: Puedes lograr toda la paz que quieras si la pides. – Interlocutor: La estoy pidiendo. – Maharaj: Debes pedirla con un corazón no dividido y vivir una vida integral y coherente. – Interlocutor: ¿ Cómo? – Maharaj: Apártate de todo lo que desasosiega tu mente. Renuncia a todo lo que perturbe tu paz. Si quieres paz has de merecerla.– Interlocutor: Todo el mundo merece la paz. – Maharaj: Se la merecen sólo aquellos que no la perturban.

  • Fábula del colibrí

    Aquel día hubo un gran incendio en la selva. Todos los animales huían despavoridos. En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás. Los leones, las jirafas, los elefantes… todos miraban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego. Hasta que uno de los animales, por fín, le preguntó: «¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego». El colibrí le contestó: «En medio de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio». Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle «Estás loco, no va a servir para…