Hijos de la vida

Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la Vida,
deseosa de perpetuarse.

Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen.
Podéis darle vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis cobijar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas viven en la casa del porvenir,
que está cerrada para vosotros,
aún para vuestros sueños.Podéis esforzaros en ser parecidos a ellos,
pero no busquéis hacerlos a vuestra semejanza.
Porque la vida no se detiene ni se distrae con el ayer.
———————- Khalil Gibran ————————

Publicaciones Similares

  • Lasaña de lentejas

    INGREDIENTES: 1 cebolla grande, 1 pimiento rojo grande, 1 penca de apio, 1 bandeja de champiñones, 250 gr de lentejas cocidas ( un bote pequeño), unas 16 hojas de pasta de lasaña, queso rallado para gratinar,  nuez moscada, sal y pimienta,  harina,  leche y salsa de tomate con albahaca Preparación: Cortamos la cebolla muy finita y rehogamos muy bien, añadimos el apio muy fino cortado también y dejamos unos 5 o 6 minutos. Añadimos el pimiento muy finito y chiquitito, tapamos y dejamos hasta que se haga bien, unos 15 min. removiendo de vez en cuando ponemos agua a hervir la salamos y dejamos unos 15 minutos las placas para…

  • Cómo preparar leche de avellanas y sus propiedades

    Es un excelente complemento en la alimentación diaria. Por su buena relación calcio/fósforo es ideal en etapas de crecimiento. Ideal para embarazadas por su alto contenido en ácido fólico y su riqueza en fibra y para hipertensos por su bajo contenido en sodio. Ingredientes: 200 gramos de avellanas, almendras, nueces, etc. crudas o tostadas (no fritas y obviamente sin sal) 1 litro y medio de agua potable 3 cucharadas soperas de harina de arroz o maíz (opcional) 3 cucharadas soperas de coco rallado (opcional) 1 pizca de vainilla (opcional) Procedimiento: En caso de usar avellanas crudas, podemos remojarlas la noche anterior para ayudar que liberen sus enzimas, haciéndolas más digestas. Desechando…

  • Fábula japonesa

    En un lejano lugar nacieron dos hombres, el mismo día y a la misma hora. Ambos eran de familias muy humildes y para sorpresa de toda la aldea, vinieron al mundo con el mismo defecto físico: los dos tenían un gran bulto en su frente. Cuenta esta vieja fábula japonesa, que la familia de Tse, uno de los hombres, era profundamente orgullosa y llena de soberbia. Sentían que estaban por encima de los demás y les gustaba destacarse. En cambio, la familia de Yung, el otro hombre, era humilde y tranquila. Todos los integrantes eran muy amorosos y buenos entre sí. Fruto de su orgullo y soberbia, la familia de…

  • 20 consejos de sabiduría de los indígenas norteamericanos

    Si aplicaramos al menos alguno de estos 20 consejos de sabiduría de los indígenas norteamericanos en nuestra ajetreada vida occidental, seguro que mejoraría. Levántate con el sol para orar. Ora solo. Ora frecuentemente. El Gran Espíritu te oirá si le hablas. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas o plantas. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las…

  • «La lluvia sabe por qué»

    «Y entonces se dio cuenta que su cuerpo era demasiado frágil para soportar el peso que llevaba. Si las lágrimas podían escapar, ella también lo haría. Quiso volar con ellas. Evaporarse. Llegar a algún lugar muy lejano … Cerró los ojos, sintió el viento en la cara, dejó caer unas últimas lágrimas, puso los pies en puntillas, respiró hondo y… – Deja que se vayan, Lucía – dijo la abuela desde algún lugar. -¿Quiénes?. -¡Las lágrimas! A veces parece que son tantas que sientes que te vas a ahogar con ellas, pero no es así. -¿Crees que un día dejarán de salir?. -¡Claro! – respondió la abuela con una sonrisa dulce -. Las lágrimas no se…