Cómo decir «Te quiero»

Lo importante no son los mecanismos por los que el amor se manifiesta, sino más bien cómo expresar su amor o amistad a quienes le rodean, especialmente a los que sufren, o a los que están enfermos, para ayudarles a sanar.

El problema no es tanto que no sintamos amor hacia los demás, sino que nos cuesta encontrar la manera de expresarlo.

Los cinco lenguajes del amor

Según el psicólogo y terapeuta de pareja Gary Chapman, no todos tenemos la misma forma de expresar nuestro amor, lo que puede dar lugar a graves malentendidos. Hay cinco maneras de expresar el amor: (4)

Para algunos, es a través de palabras de aprecio (lenguaje n° 1). Por ejemplo, con frases como «Estás muy elegante con ese traje”, “Has hecho un excelente trabajo”, «La comida está deliciosa», «Conduces fenomenal», «Gracias por tu ayuda «…

Para otros, se trata de compartir tiempo y momentos de calidad (lenguaje n° 2), es decir, cuando dejamos toda actividad para ocuparnos del otro, para salir a un restaurante o pasear los dos solos.

Otros son más sensibles a los regalos (lenguaje n º 3) que, por supuesto, constituyen una manera excelente de decir «te quiero». Los regalos no tienen por qué ser caros. Puede ser un ramo de flores o una camiseta que al otro le ha gustado en un escaparate y que no se atrevió a comprar. Los niños no dudan en mostrarnos que nos quieren regalándonos algo fabricado por ellos o unas simples flores recogidas en el campo.

Ayudar o hacer favores (lenguaje n° 4) funciona especialmente bien para algunos. Gary Chapman lo explica así: «Me refiero a todo lo que usted cree que puede complacer a su pareja: cocinar, poner la mesa, pasar la aspiradora, limpiar, cambiar los pañales al bebé, pintar el dormitorio, ocuparse del mantenimiento del coche…».

Por último, el lenguaje nº 5 es el contacto físico. Las caricias, y no sólo las que tienen una connotación sexual: poner la mano sobre la de su pareja a la hora del café, estar abrazados mientras se ve la televisión, besarse en un semáforo rojo…

Para asegurarse de que aquellos a quienes usted ama perciben ese amor, debe comprobar que utiliza el lenguaje (o los lenguajes) que ellos entienden.

Un juego para determinar cuál es su idioma y el de su pareja

El juego del depósito lleno:

Cada uno le plantea al otro: «En una escala de 0 a 10, ¿cómo de lleno piensas que tienes tu depósito emocional respecto a cada tipo de lenguaje (palabras de aprecio, tiempo de calidad, favores, regalos y caricias)?». Después de obtener la respuesta, la siguiente pregunta es: «¿Qué puedo hacer para aumentar el nivel? » Ahora cambien los papeles, para que ambos tengan su depósito emocional lleno.

Para entrar en más detalle, uno puede hacerse las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es lo que más me duele de todo lo que mi pareja hace o deja de hacer?
  2. ¿Qué es lo que yo reclamo más a menudo a mi pareja?
  3. ¿Cuál es mi forma más frecuente de expresar mi amor a mi pareja? Si, por ejemplo, la suya es hacerle favores a menudo (lenguaje nº 4), es probable que usted mida el amor que usted recibe de su pareja también en función de la cantidad de veces que él o ella hace cosas por usted. Pero, ¿no será que su pareja ha tratado de expresar su amor por otro de los cuatro medios (palabras de aprecio, tiempo de calidad, regalos o caricias), sin que usted haya prestado suficiente atención?

Si siente que las cosas han cambiado entre usted y su pareja, y eso que han vivido juntos momentos maravillosos, pregúntese: «En aquel momento, ¿qué era lo que me gustaba tanto de él (o de ella)? ¿Qué cosas decía y hacía que alimentaban mi deseo de estar cerca?» Estos recuerdos le pueden dar una idea de cuál es el tipo de lenguaje de amor que a usted le llega con más claridad.
Aprender a expresar el amor

Los lenguajes del amor también se aplican a los niños

Las palabras de aprecio (lenguaje nº 1) brotan fácilmente cuando el niño es muy pequeño y día a día nos maravilla con sus avances. Pero la comunicación entre un adulto y un niño puede empobrecerse rápidamente y de forma radical a poco que nos descuidemos. ¿Le suena este diálogo con su hijo?

– ¿Qué tal ha ido el día?
– Bien

– ¿Te gusta tu profesor de este año?
– No está mal.

– ¿Has hecho nuevos amigos?
– Sí

– ¿Son simpáticos?
– ¡Sí!

– Pronto llegan las vacaciones. ¿Estás contento?
– ¡Pues sí!

– ¿Sigues jugando al fútbol?
– Sí
– Eso está bien.

Esta manera de «comunicarse» con su hijo obviamente es catastrófica a largo plazo, ya que se trata de una falsa comunicación. El niño no descubre ni aprende nada, ni el adulto tampoco. No hay intercambio, no hay enriquecimiento mutuo, no se transmite ninguna emoción. No hay una comunicación que vaya construyendo la relación.

Una manera mucho más eficaz para iniciar una conversación con un niño, incluso si es muy pequeño, es compartiendo de forma sencilla, y por supuesto con sensibilidad, cosas interesantes de su propia vida. “Hola Antonio, ¿qué tal te ha ido el día? Yo he llegado tarde al trabajo esta mañana porque había un accidente terrible en la carretera (bla, bla, bla…)”. “En la oficina, me llamó un cliente que estaba furioso: le habían entregado una planta tropical en vez de un taladro eléctrico (bla, bla, bla…)”.

Verá que el niño no se pierde una palabra de las «aventuras» que usted le cuenta y, muy probablemente, cuando usted termine su relato, su hijo se pondrá espontáneamente a hablar de cosas que son importantes para él, sin que usted tenga que tirarle de la lengua.

En cuanto al tiempo de calidad (lenguaje nº 2), puede consistir en participar en algún juego que al niño le guste especialmente, incluso simplemente en salir a hacer algo con él. Pero la forma más eficaz es dedicarle un poco de tiempo (y de reflexión) y hacerle descubrir algo importante de su vida, por ejemplo, de su trabajo.

Hay demasiados niños que no saben en qué consiste realmente la profesión de sus padres. No obstante, aun cuando su actividad sea particularmente difícil de entender para un niño (director de proyectos de marketing, por ejemplo), reflexione y se dará cuenta de que hay muchas pequeñas tareas que usted realiza como parte de su trabajo y que un niño puede comprender perfectamente. Tomarse el tiempo de introducir a un niño en esta parte de su vida es una manera fantástica de ayudarle a crecer.

Respecto a los regalos (lenguaje nº 3), su papel será precisamente ayudar a su hijo a valorar las pequeñas cosas, los detalles. Cuando regale, intente que sus regalos transmitan el mensaje de cuánto ha pensado al comprarlo en quien va a recibirlo y cuánto cariño hay detrás, en lugar de simplemente llenar a sus hijos de caprichos.

Ayudas y favores (lenguaje nº 4): desde que los niños vienen al mundo, los padres les bañan, les visten, les lavan la ropa, les preparan el desayuno… Los chavales necesitan ir ganando autonomía poco a poco, asumiendo responsabilidades y aprendiendo a manejar las pequeñas frustraciones y esfuerzos que lleva aparejada la vida. Dentro de ese contexto, las ayudas y favores que les presten los padres (ayudarles a arreglar la bicicleta, ayudarles con sus tareas escolares…) serán también para ellos una manifestación del amor de sus padres, y no simplemente algo normal a lo que tienen derecho por el simple hecho de ser sus hijos y que no hay que valorar.

Contacto físico (lenguaje nº 5): vasto tema, apasionante. Hoy sabemos que los bebés prematuros que no son acariciados regularmente crecen mucho menos. A los niños les encanta acurrucarse, abrazarse, que les rasquen; es parte de sus necesidades fisiológicas. El problema se complica en la adolescencia, pero insistiendo un poco, usted puede llegar a convencer a su hijo adolescente de los beneficios del masaje en la espalda, por ejemplo.

Hay muchas maneras de hacer crecer el amor en su familia y entre sus seres más cercanos. Y no lo olvide: ¡así mejorará la salud de todos!

Juan-M. Dupuis  @»Tener S@lud»

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Fuentes

  1. J. H. Medalie, K. C. Stange et coll., in American Journal of Epidemiology, 1992, vol. 136.
  2. P. Reynolds, P. T. Boyd et coll., in Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention, 1994, vol. 3.
  3. J. H. Medalie and U. Goldbourt, in American Journal of Medicine, 1976, vol. 60.
  4. Gary Chapman, The Five Love Languages: How to Express Heartfelt Commitment to Your Mate, 2004.

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