Aprende a ser Grande

crecer

“No hace falta ser grande para empezar,  pero tienes que empezar para ser grande.”

Zig Ziglar
¿Cuantas veces esperas las condiciones perfectas para lograr determinado objetivo (sea apuntarse a una clase de yoga, crear un blog, cambiar de empleo)?

Pero…¿sabes una cosa?

¡La perfección es invisible al corazón! ¿Por qué? Porque todo lo que deseas de corazón ya es perfecto en sí mismo. Tú corazón tiene una innegable capacidad para transmutar  cualquier  imperfección u obstáculo en amor y logro, para eso basta no dejarte detener por la manipulación de la mente, que quiere hacerte creer que todo es difícil, que el riesgo de fallar es más grandes que tú y que aún no es el momento.

¿Hasta cuando te dejarás controlar por el miedo?

Sí quieres ser GRANDE, mira con los ojos del corazón!

 

Publicaciones Similares

  • La máscara en las relaciones personales

    Muchas veces nos ponemos máscaras para esconder, defender y proteger nuestra intimidad. Lo podemos hacer de manera consciente o inconsciente, como un escudo protector en la vida social. Hay un texto precioso, de Gilbert Brenson, que habla sobre el peligro de no ser auténtico. «Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por…

  • Las dos vasijas

    Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera, consciente de la situación, se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas. Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador: «Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga». El la miró compasivo y le pidió un favor: «Cuando regresemos a la casa…

  • ¿Mala suerte o buena suerte?

    Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse de él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: – ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe? Una semana después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: – ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe? Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de los caballos salvajes, fue desmontado y se rompió una pierna. Todo el…

  • Leyenda de los Atrapasueños

    Hace mucho tiempo cuando el mundo era aún joven, un viejo chamán Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi -el maestro de la sabiduría- se le aparecía en forma de una araña. Iktomi hablaba con él en un lenguaje secreto, que solamente los iniciados lakotas comprenden. Mientras hablaban entre ellos, Iktomi -la araña- tomó un trozo de madera del sauce más viejo. Le dio forma redonda y con plumas que tenía a mano, pelo de caballo, cuentas y adornos… empezó a tejer una telaraña. Hablaron de los círculos de la vida, de cómo empezamos la existencia como niños y crecemos, pasando de la…

  • Cuento de Sabiduría Indígena

    Enzo, un rico comerciante de Puerto Ayacucho, visita a las comunidades indígenas del Alto Orinoco y se horroriza cuando ve a Orawë, indígena yanomami tumbado tranquilamente en su chinchorro (especie de hamaca) mascando tabaco. – ¿Por qué no sales a pescar? – le pregunta Enzo. – Porque ya he pescado bastante hoy – le contesta Orawë. – ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insiste el comerciante. – ¿Y qué iba a hacer con ello? – pregunta a su vez el indio. – Ganarías más dinero. De ese modo podrías poner un motor fueraborda a tu canoa. Entonces podrías llegar lejos en el río y pescar…

  • Trenzaré mi tristeza

    Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste…